Camino del Mictlán
Texto de sala de la exposición
Una canción popular mexicana sugiere que el lugar a dónde
van los muertos es desconocido. ¿A dónde irán los muertos? ¿quién sabe a
dónde irán? Para nuestros antepasados, de varias de las culturas de estas
tierras, se sabe que los muertos se van al Mictlán y allí habitan después de
expirar.
En estas fechas se recuerda a los muertos. Se celebra para
ellos y con ellos, que viajan del Mictlán a encontrarse con sus seres queridos
que nostálgicos los recibimos. Comemos y bebemos con ellos. Se muelen los
chiles y una variedad de ingredientes para preparar el mole y los tamales. Se
tuesta y muele el cacao con otros ingredientes para el aromático chocolate y
beberlo acompañado con pan de yema -pan de muerto-. Por supuesto, con nuestros
muertos. En las casas se colocan ofrendas para el deleite de los muertos y de
los vivos.
Estas fiestas han dado lugar a expresiones del más variado
tipo en las artes plásticas. Esta pequeña muestra, de la autoría de un grupo de
artistas oaxaqueños, también se une a la celebración. Hay variedad de formas y
colorido. Es una muestra de paletas y de trazos con las que los autores
interpretan la muerte y las secuencias de sucesos previos: la vida.
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