jueves, 26 de octubre de 2017

Andando





¡Vamos andando!
porque el fandango a punto
está que empezó

Marcial Alejandro

Erguirse y caminar son quizá las primeras acciones que el ser humano realiza por su voluntad y que le permiten aprender a vivir en autonomía. Ir a la búsqueda de la libertad. Y así, uno va andando, primero por la propia casa, luego fuera de ella. Se va andando y aprendiendo. Aprendiendo a sobrevivir.

Al ir andando por acá y por allá, se va conociendo el mundo o una pequeña parte de él. Cada quien va recorriendo el mundo según sus circunstancias. Cada quien va andando y construyendo su mundo.

Del valle a la montaña. De la ciudad al campo. Yendo y viniendo. De esta ciudad a otras ciudades. Viendo y andando por otras llanuras, otras montañas, otras playas. Contemplar otros paisajes. Ver el inmenso mar. Ríos caudalosos que lo nutren y a éstos, arroyos que van desde la montaña. Agua, nuestra gran nutriente de la naturaleza. Sopla el viento refrescante sobre las llanuras calurosas. Otro aliado del ser humano que se puede tornar en su castigo combinado con el agua que flota sobre los mares.

Y la superficie terrestre que guarda en sus entrañas aquello que no vemos y alcanzamos a percibir cuando la tierra se estremece. Movimiento que destruye. Movimiento que nos hace reflexionar sobre lo vulnerables que somos en la naturaleza de la que formamos parte.

En tanto seguimos andando. Después de algunas andanzas por otras tierras y viendo otros paisajes, podemos contemplar los que nos son más cercanos. Contemplar la belleza del mar, del cielo, del viento, de la vegetación, de la erosión.

Un día, andando vi a una pareja de adultos mayores danzar al ritmo de un vals antiguo interpretado por una banda infantil bajo la sombra de laureles sembrados en un parque. Generaciones que se encuentran. Y la protesta que muestra la inconformidad. La disputa por un símbolo, la disputa por el poder.


Andando se ve lo que sucede. Y a manera de relato gráfico se plasma en pliegos y lienzos. Vamos a ver. ¡Vamos andando!

lunes, 27 de febrero de 2017

Soñado, visto y vivido

Segando en trigal
Óleo sobre tela


La expresión por medio del arte, ¿por qué? ¿Para qué? ¿Cómo?

Éstas son las preguntas que estoy tratando de responder y por ello estoy incursionando en el arte plástico: el dibujo, la pintura y el grabado.

Han escrito los historiadores del arte que ésta manifestación humana se ha venido dando desde la existencia del hombre, como especie, sobre la faz de la tierra. Que el arte refleja las épocas, sus entornos, la manera de entender el mundo y el universo de los seres humanos a través del tiempo.

El arte, se ha escrito, es una forma de registrar la historia. A través del arte los seres humanos nos enteramos de las formas de vivir, de entender el mundo y el universo de las generaciones pasadas, muy pretéritas o relativamente recientes. También es cierto que el mundo y el universo son los mismos, éstos han ido cambiando en el tiempo.

¿En particular un ser humano para que querrá expresarse por medio del arte?

La vida autónoma –relativamente- de una persona inicia cuando sale del vientre de su madre. En su primera etapa de la vida es protegido para su sano crecimiento. En esos primeros años de la infancia, cuando ya se puede caminar por sí mismo, se inicia la exploración del mundo y del universo. Hay tropiezos y aprendizaje.

Cuando la infancia ya avanzó, muchos niños ayudan a sus padres en las labores hogareñas. Sí esa vida transcurre en el campo, la ayuda a las labores familiares es en las actividades del cultivo de la tierra o en el cuidado de animales domésticos. La vida va transcurriendo y el aprendizaje continúa. Las tareas de ayuda a los adultos van generando experiencias, algunas de ellas traumáticas porque provocan lesiones, heridas, éstas si bien sanan dejan cicatrices para toda la vida.

He incursionado en el arte para ir aliviándome esas cicatrices que me dejó el aprendizaje traumático, algunas veves, de la infancia. Otras veces ese aprendizaje fue divertido y enriquecedor, también dejó huella, ésta en la memoria.

Iré plasmando en lienzos, hojas de papel, placas metálicas o de madera o de otros materiales y de éstos al papel, esos recuerdos traumáticos o agradables, por una parte o por otra. Así, por medio de la expresión artística me aliviaré de ese dolor que he llevado conmigo con mis cicatrices. También esas alegrías del aprendizaje, en ocasiones con gratas compañías y por lo tanto con recuerdos hermosos.

Ilustraré este blog con lo que vaya dibujando, grabando y pintando. Me aliviaré y disfrutaré de esta nueva, para mí, y maravillosa experiencia que la vida me permite disfrutar. Gracias a la vida.