¡Vamos andando!
porque el fandango a punto
está que empezó
Marcial Alejandro
Erguirse y caminar son quizá las primeras
acciones que el ser humano realiza por su voluntad y que le permiten aprender a
vivir en autonomía. Ir a la búsqueda de la libertad. Y así, uno va andando,
primero por la propia casa, luego fuera de ella. Se va andando y aprendiendo.
Aprendiendo a sobrevivir.
Al ir andando por acá y por allá, se va
conociendo el mundo o una pequeña parte de él. Cada quien va recorriendo el mundo
según sus circunstancias. Cada quien va andando y construyendo su mundo.
Del valle a la montaña. De la ciudad al
campo. Yendo y viniendo. De esta ciudad a otras ciudades. Viendo y andando por
otras llanuras, otras montañas, otras playas. Contemplar otros paisajes. Ver el
inmenso mar. Ríos caudalosos que lo nutren y a éstos, arroyos que van desde la
montaña. Agua, nuestra gran nutriente de la naturaleza. Sopla el viento
refrescante sobre las llanuras calurosas. Otro aliado del ser humano que se
puede tornar en su castigo combinado con el agua que flota sobre los mares.
Y la superficie terrestre que guarda en
sus entrañas aquello que no vemos y alcanzamos a percibir cuando la tierra se
estremece. Movimiento que destruye. Movimiento que nos hace reflexionar sobre
lo vulnerables que somos en la naturaleza de la que formamos parte.
En tanto seguimos andando. Después de
algunas andanzas por otras tierras y viendo otros paisajes, podemos contemplar
los que nos son más cercanos. Contemplar la belleza del mar, del cielo, del
viento, de la vegetación, de la erosión.
Un día, andando vi a una pareja de adultos
mayores danzar al ritmo de un vals antiguo interpretado por una banda infantil
bajo la sombra de laureles sembrados en un parque. Generaciones que se encuentran.
Y la protesta que muestra la inconformidad. La disputa por un símbolo, la
disputa por el poder.
Andando se ve lo que sucede. Y a manera de
relato gráfico se plasma en pliegos y lienzos. Vamos a ver. ¡Vamos andando!

